lunes, 29 de marzo de 2021

SE CIERRA TEMPORALMENTE EL ÁREA DE GEOLOGÍA Y PALEONTOLOGÍA DEL MUSEO ALTO BIERZO DE BEMBIBRE, LEÓN, POR AMPLIACIÓN Y REFORMA



Comunicado sobre  el cierre temporal del Área de geología y paleontología del Museo Alto Bierzo de la localidad de Bembibre, León.



Con motivo de la ampliación y remodelación de  la sala permanente "Plinii Secundi", Área de Geología y Paleontología de nuestra localidad  estas dependencias del Museo Alto Bierzo estarán cerradas al publico mientras duren las modificaciones.

Esta renovación dará al museo Alto Bierzo y al área correspondiente  una mayor capacidad expositiva modernizando sus instalaciones e incorporando materiales geológicos de alto valor patrimonial  y científico.

Las novedades y cambios serán sustanciales a nivel didáctico, lúdico e informativo, creando zonas interactivas y visuales de alto impacto.

Serán semanas de arduo trabajo científico, de estudio, de diseño y de trabajo estructural.

En breve nos vemos y, bueno eso ya es otra historia, hasta pronto.



Así son las cosas y así se las hemos contado

lunes, 22 de marzo de 2021

MINA CAMPOMANES HERMANOS, SANTA CRUZ DEL SIL, LEÓN



Castillete del plano inclinado de la mina, hoy el pasado...

 Como si de historia de hace cientos de años se tratara estas imágenes que mostramos ya son parte de nuestra evolución como comarca y también como el declive de la riqueza mineral y patrimonial que el Bierzo atesoraba y atesora, todo el entramado de infraestructuras han sido demolidas y de ello existe un fantástico reportaje de nuestros amigos de MTI Blog  (http://www.mtiblog.com/2018/02/mina-numero-18-san-andres-de-las.html) en el cual se pueden ver los últimos momentos y fotografías de estas instalaciones....las fotos que se muestran aquí han sido realizadas por uno de nuestros socios poco antes de su desaparición y desmontaje de las instalaciones

     Conocemos estas instalaciones porque varios de nuestros asociados trabajaron en esta mina como picadores Y posteadores, también estuvo uno de nuestros geólogos D. Rogelio Melendez Tercero como topógrafo y geólogo, como nuestros amigos de MTI  ya dan datos suficientes no los vamos a repetir aunque podemos citar también que en esta mina ya se utilizaban maquinas de laboreo muy modernas como palas cargadoras y de retirada de escombros eléctricas que realizaban labores de relleno de los tajos de carbón explotados.

Desde la mina se puede ver el pueblo de Sta Cruz del Sil


         Algunas de estas minas enclavadas en plena montaña estaban unidas a la historia de muchos pueblos de la comarca, esas minas, pueblos y gentes tenían una relación casi indisoluble, tanto las alegría como las penas eran compartidas, mina-casa-pueblo desde el indicio del día hasta el ocaso del mismo, la evolución de estos pueblos, su progreso, la calidad de vida de sus pobladores iban unidos al tributo que deberían de pagar por arrancar de sus entrañas el negro carbón.


Otra perspectiva del pueblo visto desde las instalaciones de la mina.



Tan cerca de casa, tan cerca de la mina, tan cerca, que  se podía sentir las voladuras del interior, incluso el aliento del minero... 







     El olor que desprendían los vestuarios era un olor especial, el carbón pegado en las fundas mojadas, el sudor del esfuerzo realizado,  el azufre y gases que desprendían los chambombos, esa mezcla comprimía ese característico olor que en ocasiones lo transportabas hasta casa. 

Oficinas y vestuarios de los mineros

     Esta mina ha sido un referente en la comarca ya que la realización del pozo inclinado supuso en su momento la modernización de la mina y la mejor extracción de estériles y carbón.

     Las galerías principales se perforaban en estéril (areniscas o pizarras) al igual que las de arranque las cuales iban paralelas a la capa, estas galerías seguían la dirección de las capas que tenían un buzamiento casi vertical, desde las galerías en estéril se realizaban unos coladeros o contraataques (5 a 10 metros de largo) hasta calar o pinchar  la capa de carbón, por estos contraataques se sacaba el carbón mediante chapas dependiendo de la inclinación del coladero y  picado por los picadores en lo que se denomina tajos.

    Los escombros de la galería de arriba  eran aprovechados para introducirlos a la rampla de nivel inferior para relleno del taller de arranque una vez extraído el carbón. Para esta operación se realizaban unas cajas (tableros) con tablas de madera repartidos  dentro de la rampla para que se rellenaran de escombros que eran introducidos por una pala cargadora eléctrica desde la galería de arriba.
 

Cabina de la maquina de extracción

     Una pena que estas instalaciones no hubiesen servido para crear un parque temático minero, pasito a pasito nos estamos cargando nuestro patrimonio minero a la vez que histórico, nunca podremos recuperarlo.

 

Tambor enorme de la maquina de extracción

     En los años en las que trabajaron algunos de nuestros asociados se bajaba a esta explotación por el plano inclinado  en vagones acondicionados  para el  personal (sky)

Maquina extractiva
      Tolvas de selección del mineral y estériles


      Algunas minas tenían sus propias instalaciones de catalogación, lavado y selección del mineral, otras llevaban el mineral a otros lavaderos donde se lo seleccionaban





Mas instalaciones



   En muchos pequeños pueblos se repite la misma historia, dos cuadros metálicos, una pala o locomotora de pilas y un par de vagones, monumento al minero, no existe nada más? tenemos la sensación de que verdaderamente nos hemos olvidado de nuestra historia, el oxido y el olvido está en marcha, pasadas la próximas generaciones nadie se acordará de esta etapa, que ya algunos, quieren sacar partido explicando en foros, conferencias, mesas redondas y medios de comunicación lo que nunca vieron y lo que nunca conocieron, mas aún, van de sabios desconociendo las entrañas de la mina y desconociendo la realidad vivida por la mayoría de los mineros, ahora salen defendiendo a la minería, la lucha minera nunca desaparecerá por que es la historia del progreso y evolución de una comarca que aún tiene reivindicaciones pendientes.

   Echamos en falta la verdadera historia del minero, del minero de campo, de sus gentes, de sus sufrimientos, de sus proezas, de las metas conseguidas, incluso de las taras y adjetivos asociados ligados a la profesión o al hombre mismo, del dinero gastado por si no se sale de la mina, por beber en demasía, para quitar el miedo?, de la camaradería sin color de piel, religión o raza.

Monumento al minero

     Alguien a profundizado en la verdadera historia del minero, sin miedo, sin limites, diciendo y contándolo todo, todo sobre el minero, sobre los negociantes que se hicieron ricos en el Bierzo, negociantes no empresarios, sobre aquellos que venían escondidos en camiones desde Portugal buscándose el pan y los dejaban en el  Manzanal diciéndoles que era la frontera Francesa.

     Algunos de ellos acabaron trabajando en minas y chamizos de la zona sin contrato y sin seguro, en definitiva como la vida misma, estas historias son la realidad de un pasado que forma parte de nuestro patrimonio minero no contado pero que cuando nos lo han podido contar  antiguos mineros que han pasado esas penurias (muchos de ellos ya fallecidos) y la experiencia personal, hemos podido valorar más aún la idiosincrasia del minero.

Así son las cosas y así se las hemos contado


sábado, 30 de enero de 2021

MOLINOS DE FRICCIÓN EN LAS MINAS DE ORO ROMANAS DE CASTROPODAME, LEÓN.


             Fig.-1.Este paraje se halla justamente al Oeste de la zona de explotación (zona excavada) y desde hace muchos años ha sido considerado como un punto propio para hallar restos de hábitat humano de la época romana (presumiblemente).

1.- INTRODUCCION

El presente apunte es una nota simple para documentar la existencia de una litología un tanto curiosa en los molinos de fricción utilizados en las minas de oro romanas de Castropodame. Aunque en principio pensé en redactarlo, sólo para conservar en mi amplio volumen de notas sobre la Historia de Castropodame; luego consideré oportuno publicarlo a través de la Asociación Mineralógica “Aragonito Azul”, dada la importancia que esta asociación tiene en el estudio de la geología y minería del Bierzo y su entorno.

Hace ya muchos quizá, en los años 80 del siglo pasado anoté en mis apuntes de entonces (manuscritos) que las piedras que yo entonces denominaba de tipo A y B  también ya llamadas entonces “piedras de molino” eran generalmente de granito y excepcionalmente de arenisca compacta. Asimismo anoté que era un tipo de arenisca no localizado en Castropodame. Entonces las había hallado en el paraje de Llamillas.

En cuanto al detalle de que excepcionalmente hubiese molinos de fricción ( no obviamente morteros de impacto o de machaqueo) de arenisca no le presté mucha atención nunca,…hasta que bastantes años después y según mis recuerdos, Roberto Matías Rodríguez el conocido investigador de la minería romana aurífera me preguntó por esta cuestión, e incluso me comentó que quizá era un tipo de arenisca del Pérmico. Yo la verdad es que no se que opinar al respecto. Recuerdo eso si haber visto en el borde de la carretera de Bembibre a Noceda algunos niveles de micro pudingas de aspecto blanquecino que en una primera impresión se asemejan a la litología de esos ejemplares de molinos. Pero claro estos niveles de micro pudingas  serían de edad Estefaniense y no del Pérmico. Por otra parte es posible que en el Terciario exista algún nivel de pudingas que sirviesen como cantera para estos molinos. De hecho en la iglesia de Bembibre, ubicada en la plaza del Ayuntamiento, aparecen bloques de cantería que son pudingas.

Así las cosas, el 14 de agosto de 2020 y en una visita rutinaria al entorno de las explotaciones auríferas de Castropodame, descubrí en un camino un ejemplar de molino de fricción que en una primera impresión catalogué como de arenisca. No está completo (es lo más normal); pero en cualquier caso (media “rueda”) es un ejemplar interesante. Se halla al Sur del paraje de La Encinal.

         Fig.-2. Zona donde se encontró en un camino que discurre al Oeste del paraje de La Encinal.

El ejemplar se hallaba en un camino poco transitado y con fuerte pendiente, por lo que resulta evidente, que  la erosión natural acabará poniéndolo totalmente al descubierto y a merced de cualquiera que reparase en su presencia, máxime ahora que ya empiezan a ser conocidos por muchas personas. Por ello tras documentarlo lo llevé a la Casa de Pueblo de Castropodame y se dio cuenta a las autoridades locales para que los custodien. No obstante antes se hizo una análisis del mismo para que quede documentado. Las coordenadas de su posición (obtenidas con un teléfono móvil y la aplicación “Solar Info”) son  42,567453º N y -6,47289º O.

Contrastando estos datos con los del SIGPAC son aceptables sólo a efectos de indicar la zona, no en modo alguno el punto exacto. Según el SIGPAC este ejemplar estaría fuera del camino, pero ahora no es momento de entrar a evaluar la exactitud de los diferentes modos de hallar las coordenadas ni tampoco analizar las confusiones debidas a diferentes tipos de coordenadas.

2.-CARACTERISTICAS

El color blanquecino lo hace parecer visto a cierta distancia un molino de granito, pues su forma y tamaño es similar a estos. Sin embargo, cuando se observa de cerca resulta evidente que no es granito, si no arenisca y tan gruesa que realmente es ya una pudinga. Los cantos que se encuentran en el mismo son claramente superiores a los 2 milímetros, luego está claro que es una pudinga. Se describe a continuación.

                                    Fig.-3. La pieza en el camino que se erosiona cada vez mas.

Es una pudinga  con matriz arenosa  y en la que los cantos englobados en la misma son de cuarzo de diversas tonalidades más o menso claras. Rosadas amarillentas y blanquecinas. Contiene también algún fragmento aislado de color azul muy oscuro, que sin embargo no parece pizarra. Los cantos están redondeados pero el grado de redondez no es muy acusado y las formas de estos son irregulares. En base a lo que yo conozco no me atrevo a indicar el lugar donde pudo hallarse la cantera; pero es posible que incluso en algún tipo de terreno del entorno de Castropodame y del Terciario (sin precisar nada mas.)

                                              Fig.-4. Detalle del ejemplar una vez recogido.  


        Es curioso observar, que mientras que los ejemplares de granito (ver fig.5), muestran casi siempre una cara muy pulida (con signos evidentes de fricción); en este ejemplar esto no es así. Da la sensación de que se utilizó muy poco tiempo como piedra de moler el cuarzo aurífero.

Fig.-5. Ejemplar de granito, muestra una cara muy pulida y con estrías que no obstante están enmascaradas por manchas o líquenes quizá.

                               Fig.-6. El ejemplar de pudinga mostrando su cara  más “pulida”.

                               Fig.-7. El ejemplar de pudinga mostrando su cara  menos pulida.

3.-INTERPRETACION

El hecho de que sean estos ejemplares mucho menos abundantes que los de granito, ya es un indicio de que por algún motivo los romanos prefería utilizar el granito en vez de este tipo de litologías. La muestra objeto de este análisis y como se ha indicado apenas muestra huellas de fricción muy al contrario que las de granito. Yo sugiero que ello es debido a que el granito soporta sin romperse la fricción mucho mejor que la pudinga. No obstante no es este el único ejemplar hallado y por ello hay que tomar con cautela esta idea.

El aspecto de ambos tipos de roca (granito y pudinga) a primera vista es bastante parecido y es posible incluso, que de las canteras fuese mas fácil extraer piedras de pudingas que de granito; pero las pudingas deben romperse con más facilidad o ser menos aptas quizá por algún otro motivo para la molienda del cuarzo aurífero, quizá por los cantos más o menos redondeados  que contienen. Así pues la práctica pronto aconsejaría dejar de utilizarlos  y decantarse por el empleo de los de granito. Por ello estos son mucho más abundantes.


Fig.-8. El ejemplar de pudinga colocado en la “exposición” de la Casa del Pueblo de Castropodame y rodeado de otros ejemplares de granito. El de pudinga está justo en el centro de la imagen.


4.-MAS DETALLES. DATOS AÑADIDOS

Pocos días después de este “descubrimiento“ mío,  Francisco Arias Ferrero (gran conocedor de estas minas de Castropodame); me informó del hallazgo (asimismo en el entorno del paraje de La Encinal), de otro fragmento de un molino de fricción que es asimismo de arenisca o más bien de pudinga. Lógicamente y como en el caso anterior se procedió a recogerlo y llevarlo a la casa del Pueblo de Castropodame.

                         Fig.-9. El ejemplar de pudinga hallado por F. Arias Ferrero. Cara pulida.

En este caso si parece haber sido utilizado durante un tiempo prolongado, pues la superficie de fricción está mucho más desarrollada que en el caso anterior. No obstante lo que si parece fuera de toda duda, es que  los molinos de fricción que preferentemente se utilizaron fueron los de granito.

            Fig.-10. Otra vista del ejemplar de pudinga hallado por F. Arias Ferrero. Cara pulida.

             Fig.-11. El ejemplar de pudinga hallado por F. Arias Ferrero. Cara sin pulir..

 

5.-EL CONTEXTO

El hallazgo de estos ejemplares (molinos de fricción), se enmarca dentro de un contexto más amplio: el de las minas romanas de oro de Castropodame.

Hay que señalar que cuando hace unos 40 años yo empecé a estudiar con cierto detalle estas minas; las consideré básicamente una réplica o más bien una explotación en miniatura de Las Médulas. Sin embargo ya en aquella época había indicios suficientes para sospechar (así lo hice constar yo  en 1988), que en Castropodame hubo algo más que una copia de lo realizado en Las Médulas.

Hoy día está fuera de toda duda que la explotación se centró no sólo en digamos tierras sueltas (yacimientos secundarios) si no también y sobre todo en diques de cuarzo, que son los que tiene mayor contenido en oro. Las labores de extracción del oro que está en finísimas partículas ( difíciles de ver a simple vista) en el cuarzo requería  entre otros procesos ,  dos que están muy bien reflejados en los restos arqueológicos. Por un lado el machaqueo del cuarzo aurífero que dio lugar a la aparición de más de un centenar de morteros que se localizan en el entorno de la explotación, ( La Encinal, Llamillas, Villar ) y también en el lugar donde se asienta el actual núcleo urbanizado. En el momento de redactarse estas líneas el número de ejemplares hallado en el casco urbano supera los 60 y en el entorno de la explotación los 50. Hay que puntualizar que el extremo SO del núcleo urbano actual está   a escasos 100 metros de una de las zonas de evacuación de los estériles (paraje de Nogaleas).

Por otra parte el producto resultante del machaqueo del cuarzo aurífero, requería un posterior tratamiento que era la molienda o trituración para reducirlo a una especie de “harina” de la que incluso habla Plinio el Viejo (PLIN.Nat.33.66-78) . Roberto Matías Rodríguez y Maurilio Pérez González publicaron en 2008 ( Cuadernos de Filología Clásica. Estudios Latinos); publicaron en 2008 una traducción de los  textos latinos que es la que yo conozco. La molienda se hacía obviamente con “piedras de molino” que son ,insisto, en general de granito y excepcional mente de arenisco o pudinga.

Desde hace muchos años he intentado llevar un rudimentario registro de los hallazgos de estos ejemplares, indicando lugar y fecha de aparición. No obstante un recuento detallado es imposible

Los morteros ( que hace unos 30 años ni siquiera en algunos centros de investigación y enseñanza de primer nivel se conocían), tienen unas características que los hacen inconfundibles. Hay publicaciones al respecto. Son rocas  de un tamaño aproximado de un balón de fútbol , cuarcitas en general y que muestran uno o varios ”hoyos” con una características tales que resulta evidente que se hizo a base de machacar “algo “en las mismas. He aquí una imagen de dos de los últimos localizados, precisamente en el entorno de La Encinal gracias a la labor de F. Arias Ferrero.

        Fig.-12. El ejemplar de mortero hallado por F. Arias Ferrero, en el entorno de La Encinal Allí se dejó tras hacer esta foto.

         Fig.-10. Dos de los últimos ejemplares localizados de morteros de machaqueo o impacto. Se hallan en el paraje conocido como La Encinal y su entorno.

        Junto a estos morteros (de impacto) se hallan las otras curiosas muestras rocosas citadas que presentan el típico aspecto de “piedras de molino”.  Su diámetro es de unos 50 cm. y su espesor en general menor de 20 cm. También están perfectamente documentas y son en general de granito, pero hay asimismo algunos ejemplares que son de pudinga o micro pudinga quizá.

        Lógicamente estas piedras de granito aparecen de modo abundantísimo también en las casas de Castropodame . En realidad hay más fragmentos de estas piedras de granito que de los morteros. La explicación parece sencilla. Al romper esas “piedra de molino” se obtenían multitud de fragmentos todos aptos para la construcción. Con los morteros el asunto es diferente. Son difíciles de romper en fragmentos aptos para la cantería y por ello cuando se colocaban en las construcciones en general se colocaba la pieza entera.

         Fig.-11. Fragmente de una “piedra de molino” de granito en este caso, en la pared de una casa de Castropodame.


      Aunque desde hace muchos años me di cuenta de la presencia de estas rocas graníticas (en general como hemos visto), no les presté tanta atención como como a los morteros de impacto o machaqueo. No obstante y al igual que con los morteros de  machaqueo si he recopilado diversos datos ( fotografías sobre todo).

     Parece muy razonable suponer que el actual núcleo habitado de Castropodame fue en sus orígenes un taller o un conjunto de talleres donde se procedía al laboreo del cuarzo aurífero. Por ello aparecen aún 20 siglos después tantos ejemplares de morteros y molinos en las paredes de sus casas y huertos. Otro asunto que cabría considerar ( pero ahora no toca); es si en época romana hubo más asentamientos, lo que parece bien claro que así fue, pero como digo este es otro tema.

     Por lo que respecta al origen de las rocas que servían para fabricar los molinos de fricción de granito; parece bien claro que hay que situarlo en el Monte Arenas. Francisco Arias Ferrero tiene ya prácticamente localizado el lugar donde se ubicaban las canteras.

      

 Queda pendiente de localizar la procedencia de los ejemplares que son de pudinga, pero este es asimismo un asunto pendiente. Por lo que respecta a los morteros de machaqueo las rocas cuarcíticas abundan en La Encinal y también el subsuelo de donde se asienta actualmente el núcleo habitado de Castropodame. Es mas en algunos casos ( en la zona donde se halla asentado Castropodame) hay rocas que no son de aspecto anguloso (como las de  Llamillas- La Encinal y entorno) ; si no redondeadas. Pues bien también en estas rocas también hay morteros, no tan abundantes eso si como en las angulosas. Esta es otra razón más para sospechar que el origen del actual caso habitado de Castropodame fue un primitivo asentamiento dedicado al laboreo del cuarzo aurífero.



       

      

          No quiera finalizar sin agradecer tanto a Roberto Matías, como a Francisco Arias Ferrero, sus comentarios a este artículo y por ultimo me gustaría plantear una pregunta. Si en la época romana no había lupas de ningún tipo; ¿ cómo sabían los “geólogos” de entonces donde se hallaba el oro?. Francisco Arias Ferrero que ha pasado muchas horas estudiando los fragmentos de cuarzo de las minas de Castropodame, me dice que con cierta práctica es posible “intuir” donde hay mas posibilidades de hallar oro. En las rocas de cuarzo que son “más sucias”; es decir que no son totalmente blancas si no que presentan incrustaciones rojizas o anaranjadas más o menos evidentes a simple vista. Yo como apenas me he molestado en romper piedras de cuarzo en busca de oro, no puedo opinar al respecto.


Castropodame, 30 de Enero de 2021

                                    D. Rogelio Melendez Tercero, geólogo, miembro del INGEMI (grupo multidisciplinar de investigación geológica y minera dependiente de la Asoc. Mineralógica Aragonito Azul) e investigador científico.

 

viernes, 4 de diciembre de 2020

SANTA BÁRBARA BENDITA ALLÍ DONDE ESTÉS.



"Huellas"

    “Al cumplir nueve años el renegrido de la escombrera ya se había agarrado a mis manos. El agua helada del reguero las convertía en moradas cuando restregaba la ropa contra una piedra tan pulida que parecía de plata. Me acerqué al pozo, poco a poco.” 

     La hija de Manolín trabaja como cualquier otra. Sus pequeñas manos son agiles y rápidas. El patrón las prefiere a ellas; trabajadoras, silenciosas, baratas, no buscan pelea. Las mañanas gélidas son muy largas; prender la cocina, atender el ganado, preparar el desayuno e ir al lavadero. Dos kilómetros por el sendero hollado de tanto uso y resbaladizo en algunos tramos. El calor del cuerpo escapa por la boca convertido en aliento. Las manos escondidas en un abrazo buscan el calor del propio cuerpo. El silencio desaparece cuando las galochas rompen el hielo del sendero. Camina decidida y rápida. El sonido del reter le anuncia que ha llegado. Saluda con una sonrisa, ocupa su puesto al lado de la mujer de Milucho, busca las piedras más grandes y las aparta con habilidad y rapidez. El carbón deja las primeras huellas en sus manos.

    La hija de Manolín vuelve a casa con el jornal, que le entrega a su padre antes de tomar el balde y dirigirse al camino del bosque. Canta esa canción nueva que le acaba de enseñar la mujer de Milucho. Frota la ropa sobre la piedra del lavadero intentando hacer desaparecer de sus manos las huellas que el carbón incrusta en su piel. Luego ayuda a su madre con la comida y a su padre con la azada.

     Los días de fiesta, la hija de Manolín se pone su único par de medias, zurcidas varias veces, y se va al baile, donde conoce a un joven del pueblo de al lado.

     La mujer de Julián no va a la mina, se levanta antes de que la luz del día toque el tejado de la pequeña casa que han alquilado en el centro del pueblo. Prende la cocina de carbón y calienta la leche para su marido, que él miga con pan mientras sus ojos, todavía entrecerrados por el sueño, la siguen de un lado a otro. Cuando él desaparece por el sendero, ella atiza la cocina, prepara la comida y la deja en el fuego, cierra el tiro y se va a la huerta. Solo cuando deciden hacer una casa en la parte alta del pueblo, justo al lado de los prados de Manolín, se va otra vez al lavadero.

      La mujer de Julián es pequeña pero muy ágil. Sus manos, apoyadas en el vagón, se confunden con el negro metal mientras sus pies hacen palanca en las traviesas de la vía. 

    Se echa hacia delante y empuja. Cada vagón que lleva del pozo al lavadero es un cachito de nuevo hogar, una promesa de futuro, un nuevo esfuerzo que con el tiempo arqueará su espalda.

      La mujer de Julián va a ser madre. Se levanta antes de que el sol toque la chimenea y llena de calor su nuevo hogar mientras canta. Su voz recorre la cocina, tan grande como su pequeña casa en el centro del pueblo, inunda el salón, hace eco en el horno de la bodega y se cuela por las maderas del suelo de las habitaciones y la gran galería acristalada, desde donde se divisa un valle antaño lleno de chopos y robles, ahora convertido en negras escombreras. Su barriga no le impide subir y bajar las escaleras dando saltos mientras su canto llena de alegría su hogar.

      La madre de Daniel ya no canta. El negro que antes tiznaba sus manos rompió su corazón, tiñó su ropa e inundó de silencio la gran casa, hace casi diecisiete años. Su hijo ha crecido en un gran caserón lleno de mineros que van y vienen. Después de que a Julián lo aplastase un costero ella tuvo que convertir su hogar en una casa de huéspedes: “Cualquier cosa para que Daniel no tenga que acercarse nunca al pozo”. 

     La madre de Daniel se levanta antes de que el sol toque la copa del gran negrillo que crece al lado de su casa; atiza el fuego y prepara desayuno para seis o siete (a veces diez). La comida se hace lentamente en la chapa de la cocina mientras lava camisas y pantalones llenos de carbón. Sus manos se vuelven moradas y elucubra planes para que su niño pueda seguir en la universidad: “Si duran otro año estos diez, aunque tenga que seguir durmiendo en el escaño de la cocina, ya está”. 

     La madre de Daniel se ha comprado un vestido azul con unas pequeñas florecitas blancas bordadas alrededor del cuello y las mangas. Ha ido a la peluquería y sus cabellos, que comienzan a tener un tono blanquecino, como si la helada del sendero hubiera tocado sus sienes, han vuelto a ser oscuros con reflejos azulados. La madre de Luis dice que ya es hora de que se quite el luto, y que mejor ocasión que ir a Salamanca a ver cómo le entregan a su hijo el título de abogado. Nunca ha salido del pueblo. Sus ojos, que recuerdan el color del bosque en otoño, miran asombrados por la ventanilla del autobús los campos que se pierden en el horizonte, las rectas carreteras grises llenas de coches…Todo es nuevo para ella. 

      La abuela de Lucía sube lentamente las escaleras de su casa. La madera de los peldaños, pulida y barnizada, tiene impresas miles de idas y venidas. Va hasta la galería acristalada, desde donde se pueden ver los miles de colores que el otoño salpica sobre los árboles, y coloca su cojín estampado en una silla de madera torneada con el asiento trenzado. Después de encender la televisión, con el mando que está encima de la mesa, sus manos lentas toman la aguja de ganchillo y el hilo. 

     Hace mucho tiempo que la casa está vacía. Desde que la mina cerró, ella es una de las pocas personas que viven en el pueblo, todas mayores. Los jóvenes han tenido que irse a buscar trabajo lejos y la soledad ha invadido las calles, ahora llenas de silencio de risas y juegos.

      La abuela de Lucía mueve sus manos despacio pero con firmeza mientras sonríe pensando que estas navidades volverá su hijo, con su familia. Hace muchos años que trabaja en Barcelona y no lo ha visto desde que tuvo que hacer su segundo largo viaje; a su boda. Todavía no conoce a su nieta. Sus manos blancas tienen pequeños lunares azulados: huellas de carbón impresas en su piel. Sonríe mientras sigue trenzando la pequeña chaqueta. 

     La abuela de Lucía ha vuelto a la gran ciudad. Esta vez no tiene muy claro que va a hacer allí. Su nieta presenta un libro y quiere que la acompañe. Cuando llega al gran teatro Daniel la toma del brazo. Mientras caminan hacia el escenario, donde Lucía la espera con un brillo de admiración en aquellos ojos llenos de otoño que heredó de ella, todo el mundo se levanta de sus asientos y aplauden. Todos miran con emoción y respeto, a la señora Virginia, que camina asombrada del brazo de su hijo, sin entender lo que está sucediendo: “Mi vida ha sido como la de cualquier mujer minera. El camino al pozo estaba hecho, yo solo lo seguí.” 

     La señora Virginia da pequeños paseos por el sendero que lleva a la mina, cerrada hace casi veinte años. Camina despacio apoyada en un bastón. Los pesados vagones han encorvado su espalda, las heridas de sus manos se han convertido en lunares azulados, el helado reguero ha retorcido sus huesos y, aunque un costero se llevó una parte de su corazón al pozo, a veces se la oye cantar mientras sigue dejando sus huellas en un camino casi cerrado por la maleza. 





Autora: Carmen Rey Diaz.




Así son las cosas y así se las hemos contado.

domingo, 29 de noviembre de 2020

HEMATITES MINA SAN FELIZ DE LAS LAVANDERAS

Por la izquierda, Juan,  José Luis, Isabel, Miguel, Jorge

En esta nuestra primera salida después del férreo confinamiento padecido debido al COVID19, nos aventuramos un pequeño grupo y con las medidas máximas de seguridad aconsejadas,  al pomposo y largo nombre de un pueblo de la Cepeda  llamado San Feliz de las Lavanderas, creo que cuando se escribían cartas –ya parece que hace un siglo- apenas cogería esta dirección en el sobre. 

Es uno de esos lugares en los que hubo unas pequeñas minas, y que nosotros, investigadores natos, no dudamos en acudir a la llamada de la naturaleza. Un coleccionista de salón apenas daría un paso por conseguir las muestras que se puedan conseguir aquí, pero nosotros somos de otra pasta. Cualquier pieza que consigamos nos hace felices, y disfrutamos del paisaje, de la arquitectura, nos empapamos con el charloteo  de datos y sabiduría de los habitantes de estos benditos pueblos, hacemos fotos de todo tipo de cosas que nos resulten de interés o simplemente nos llaman la atención y plasmamos todo esto en nuestro blog para que salga al mundo y que esté a merced de todo aquel que quiera visitarlo.

        A raíz de esta plaga que seguimos padeciendo a día de hoy y por la precaución debida que debemos de tomar, no hemos podido volver a disfrutar de estas “pequeñas” cosas ni podemos tan siquiera vernos. Esperemos que esta pesadilla nos sea leve y volvamos a sentir estas sensaciones y emociones.

              Ha sido una mañana en armonía y buena compañía.


   

       Por la carretera que va desde el pantano de Villameca a Villarmeriel se localiza esta depresión de la imagen de arriba rellena de materiales detríticos del Terciario.

       Llegados al pueblo de San Feliz de las Lavanderas nos dirigimos  hacia nuestro cometido aunque siempre nos depara sorpresas nuestras visitas a lugares nuevos, sabemos que este bonito pueblo era de los más importantes de la Cepeda, cultivaba el lino, centeno, patatas y se dedicaba a la cría de ganado, también recogían leña para la elaboración de carbón vegetal, la despoblación hace que solo queden las historias por contar.

Camina o revienta...pero sin el Lute.

      Palacio de San Félix, así se denomina esta colosal construcción que mando realizar Benjamín Longinos Rojo Blanco, empresario hostelero que hizo fortuna en Barcelona a mediados del siglo pasado, mas de 10 años se ha tardado en construir este palacio; ladrillo a ladrillo con materiales nobles y sobre todo con la imaginación de este hombre que vivió ilusionado en su construcción hasta su fallecimiento.

José Luis, no le he preguntado todavía su opinión...

         Lo ostentoso de este castillo y ermita, que también la tiene en su interior, o lo mas parecido a una construcción  medieval nos hace preguntarnos el por qué de esta grandiosa construcción en este lugar tan alegado, un capricho? el afán de demostrar el poder o riqueza? mezcla de materiales, diversos  estilos arquitectónicos, no lo sabemos, salones fastuosos, pasadizos, todo en el es grandioso un proyecto difícil de catalogar, ahora sus descendientes no lo visitan y las instalaciones empiezan a sentir el paso del tiempo.

El dinero lo hace todo menos la felicidad espontanea

     En un futuro y según uno de sus hijos en declaraciones al Diario de León este complejo pudiera ser utilizado para eventos exclusivos como bodas, congresos, etc. Con 1500 metros cuadrados y con 19 habitaciones las posibilidades son grandes.








     Pocos metros en dirección a la mina y por la carretera nos encontramos con un vecino muy singular y amable "Nicanor", persona singular donde las haya con el que entablamos conversación, casualmente era primo del propietario del castillo, este nos informo que ya había fallecido sin acabar su obra y sin poder disfrutarla, nos comenta que se había convertido en una obsesión este proyecto para su primo

   





        Después de haber recabado información sobre temas que nos ocupan, la mina y sitios de interés, nos dirigimos hacia lo que queda de la mina de hematites localizada en este municipio, según nuestro informador las catas o trincheras de la mina las habían restaurado y tapado, eso lo comprobamos cuando nos acercamos a la misma, la vegetación y la restauración hace imposible recuperar muestras o fotografiar el yacimiento.

En una casa pudimos observar este resto fósil  que pasa casi desapercibido si no te lo dicen.

Localizado este ammonites en roca caliza procedente de Babia


Delphinium elatum









     La naturaleza siempre está presente en nuestras vidas, estas hermosas flores completan las sensaciones del día.


Echinopsis?

      Siguiendo el trazado de la carretera y en las cercanías de la mina,  nos encontramos en los margenes trazas de hematites entremezclados con las areniscas y lutitas del periodo Ordovícico, se observa en las fracturas y oquedades las intrusiones de los materiales férricos, actualmente es el único lugar de ver in visu e in situ el mineral y su localización.



Talud margen derecho dirección San Feliz de las Lavanderas, materiales del Ordovícico

      A veces y con paciencia y estudio podemos recuperar alguna muestra interesante de minerales buscados, en esta ocasión observamos una costra de hematites con habito botroidal, no citamos oligisto, nomenclatura eliminada por la IMA (Asociación Mineralógica Internacional), oligisto es sinónimo de hematites y es obsoleto la utilización  y cita del mineral como oligisto aunque se siga haciendo.


Formación botroidal de hematites

     Abandonamos el yacimiento y nos dirigimos hacia la citada cascada "El Ribadero" la cual nos citaba nuestro informador Nicanor.

Nuestro amigo Nicanor defendiendo el patrimonio rural y natural


         Mucha vegetación y camino casi impracticable nos adentramos y nos abrimos paso hasta oír el pequeño rugir del agua, casi hasta que no bajas al fondo de este peculiar valle no se observa la cascada y el circular del pequeño arroyo de la Reguera.

Bajando al arroyo de la Reguera y su pequeña cascada

Pequeño vídeo de la localización de este bonito y mágico lugar



Cascada arroyo de la Reguera

     Todos hemos sentido algo de paz, callados y en silencio solo queda escuchar el caminar del agua entre las rocas, así es.


Nos toca seguir investigando y decidimos José Luis y yo adentrarnos entre pastos, chopos, encinas y otros.

     Cientos de molinos, yo diría miles, están en proceso de desaparición, unos pocos todavía se podrían recuperar  si las administraciones ponen algo de interés y sobre todo, los habitantes del pueblo en cuestión, otros ya desaparecidos serán olvidados de por vida una vez desaparezcan nuestros padres y abuelos.






    Este molino, ahora destruido por el tiempo, estuvo funcionando hasta el año 1980, esperemos que pronto sea restaurado para el disfrute de todos, son malos tiempos pero si olvidamos nuestro pasado si lo abandonamos, también habremos abandonado nuestra identidad.






       En la imagen derecha se observa la piedra redonda del molino, cuanto patrimonio desaparecerá y cuanta historia se olvidara, hemos recorrido miles de kilómetros y siempre tenemos presentes y documentamos esos tesoros que el camino nos muestra.









Así son las cosas y así se las hemos contado