sábado, 30 de enero de 2021

MOLINOS DE FRICCIÓN EN LAS MINAS DE ORO ROMANAS DE CASTROPODAME, LEÓN.


             Fig.-1.Este paraje se halla justamente al Oeste de la zona de explotación (zona excavada) y desde hace muchos años ha sido considerado como un punto propio para hallar restos de hábitat humano de la época romana (presumiblemente).

1.- INTRODUCCION

El presente apunte es una nota simple para documentar la existencia de una litología un tanto curiosa en los molinos de fricción utilizados en las minas de oro romanas de Castropodame. Aunque en principio pensé en redactarlo, sólo para conservar en mi amplio volumen de notas sobre la Historia de Castropodame; luego consideré oportuno publicarlo a través de la Asociación Mineralógica “Aragonito Azul”, dada la importancia que esta asociación tiene en el estudio de la geología y minería del Bierzo y su entorno.

Hace ya muchos quizá, en los años 80 del siglo pasado anoté en mis apuntes de entonces (manuscritos) que las piedras que yo entonces denominaba de tipo A y B  también ya llamadas entonces “piedras de molino” eran generalmente de granito y excepcionalmente de arenisca compacta. Asimismo anoté que era un tipo de arenisca no localizado en Castropodame. Entonces las había hallado en el paraje de Llamillas.

En cuanto al detalle de que excepcionalmente hubiese molinos de fricción ( no obviamente morteros de impacto o de machaqueo) de arenisca no le presté mucha atención nunca,…hasta que bastantes años después y según mis recuerdos, Roberto Matías Rodríguez el conocido investigador de la minería romana aurífera me preguntó por esta cuestión, e incluso me comentó que quizá era un tipo de arenisca del Pérmico. Yo la verdad es que no se que opinar al respecto. Recuerdo eso si haber visto en el borde de la carretera de Bembibre a Noceda algunos niveles de micro pudingas de aspecto blanquecino que en una primera impresión se asemejan a la litología de esos ejemplares de molinos. Pero claro estos niveles de micro pudingas  serían de edad Estefaniense y no del Pérmico. Por otra parte es posible que en el Terciario exista algún nivel de pudingas que sirviesen como cantera para estos molinos. De hecho en la iglesia de Bembibre, ubicada en la plaza del Ayuntamiento, aparecen bloques de cantería que son pudingas.

Así las cosas, el 14 de agosto de 2020 y en una visita rutinaria al entorno de las explotaciones auríferas de Castropodame, descubrí en un camino un ejemplar de molino de fricción que en una primera impresión catalogué como de arenisca. No está completo (es lo más normal); pero en cualquier caso (media “rueda”) es un ejemplar interesante. Se halla al Sur del paraje de La Encinal.

         Fig.-2. Zona donde se encontró en un camino que discurre al Oeste del paraje de La Encinal.

El ejemplar se hallaba en un camino poco transitado y con fuerte pendiente, por lo que resulta evidente, que  la erosión natural acabará poniéndolo totalmente al descubierto y a merced de cualquiera que reparase en su presencia, máxime ahora que ya empiezan a ser conocidos por muchas personas. Por ello tras documentarlo lo llevé a la Casa de Pueblo de Castropodame y se dio cuenta a las autoridades locales para que los custodien. No obstante antes se hizo una análisis del mismo para que quede documentado. Las coordenadas de su posición (obtenidas con un teléfono móvil y la aplicación “Solar Info”) son  42,567453º N y -6,47289º O.

Contrastando estos datos con los del SIGPAC son aceptables sólo a efectos de indicar la zona, no en modo alguno el punto exacto. Según el SIGPAC este ejemplar estaría fuera del camino, pero ahora no es momento de entrar a evaluar la exactitud de los diferentes modos de hallar las coordenadas ni tampoco analizar las confusiones debidas a diferentes tipos de coordenadas.

2.-CARACTERISTICAS

El color blanquecino lo hace parecer visto a cierta distancia un molino de granito, pues su forma y tamaño es similar a estos. Sin embargo, cuando se observa de cerca resulta evidente que no es granito, si no arenisca y tan gruesa que realmente es ya una pudinga. Los cantos que se encuentran en el mismo son claramente superiores a los 2 milímetros, luego está claro que es una pudinga. Se describe a continuación.

                                    Fig.-3. La pieza en el camino que se erosiona cada vez mas.

Es una pudinga  con matriz arenosa  y en la que los cantos englobados en la misma son de cuarzo de diversas tonalidades más o menso claras. Rosadas amarillentas y blanquecinas. Contiene también algún fragmento aislado de color azul muy oscuro, que sin embargo no parece pizarra. Los cantos están redondeados pero el grado de redondez no es muy acusado y las formas de estos son irregulares. En base a lo que yo conozco no me atrevo a indicar el lugar donde pudo hallarse la cantera; pero es posible que incluso en algún tipo de terreno del entorno de Castropodame y del Terciario (sin precisar nada mas.)

                                              Fig.-4. Detalle del ejemplar una vez recogido.  


        Es curioso observar, que mientras que los ejemplares de granito (ver fig.5), muestran casi siempre una cara muy pulida (con signos evidentes de fricción); en este ejemplar esto no es así. Da la sensación de que se utilizó muy poco tiempo como piedra de moler el cuarzo aurífero.

Fig.-5. Ejemplar de granito, muestra una cara muy pulida y con estrías que no obstante están enmascaradas por manchas o líquenes quizá.

                               Fig.-6. El ejemplar de pudinga mostrando su cara  más “pulida”.

                               Fig.-7. El ejemplar de pudinga mostrando su cara  menos pulida.

3.-INTERPRETACION

El hecho de que sean estos ejemplares mucho menos abundantes que los de granito, ya es un indicio de que por algún motivo los romanos prefería utilizar el granito en vez de este tipo de litologías. La muestra objeto de este análisis y como se ha indicado apenas muestra huellas de fricción muy al contrario que las de granito. Yo sugiero que ello es debido a que el granito soporta sin romperse la fricción mucho mejor que la pudinga. No obstante no es este el único ejemplar hallado y por ello hay que tomar con cautela esta idea.

El aspecto de ambos tipos de roca (granito y pudinga) a primera vista es bastante parecido y es posible incluso, que de las canteras fuese mas fácil extraer piedras de pudingas que de granito; pero las pudingas deben romperse con más facilidad o ser menos aptas quizá por algún otro motivo para la molienda del cuarzo aurífero, quizá por los cantos más o menos redondeados  que contienen. Así pues la práctica pronto aconsejaría dejar de utilizarlos  y decantarse por el empleo de los de granito. Por ello estos son mucho más abundantes.


Fig.-8. El ejemplar de pudinga colocado en la “exposición” de la Casa del Pueblo de Castropodame y rodeado de otros ejemplares de granito. El de pudinga está justo en el centro de la imagen.


4.-MAS DETALLES. DATOS AÑADIDOS

Pocos días después de este “descubrimiento“ mío,  Francisco Arias Ferrero (gran conocedor de estas minas de Castropodame); me informó del hallazgo (asimismo en el entorno del paraje de La Encinal), de otro fragmento de un molino de fricción que es asimismo de arenisca o más bien de pudinga. Lógicamente y como en el caso anterior se procedió a recogerlo y llevarlo a la casa del Pueblo de Castropodame.

                         Fig.-9. El ejemplar de pudinga hallado por F. Arias Ferrero. Cara pulida.

En este caso si parece haber sido utilizado durante un tiempo prolongado, pues la superficie de fricción está mucho más desarrollada que en el caso anterior. No obstante lo que si parece fuera de toda duda, es que  los molinos de fricción que preferentemente se utilizaron fueron los de granito.

            Fig.-10. Otra vista del ejemplar de pudinga hallado por F. Arias Ferrero. Cara pulida.

             Fig.-11. El ejemplar de pudinga hallado por F. Arias Ferrero. Cara sin pulir..

 

5.-EL CONTEXTO

El hallazgo de estos ejemplares (molinos de fricción), se enmarca dentro de un contexto más amplio: el de las minas romanas de oro de Castropodame.

Hay que señalar que cuando hace unos 40 años yo empecé a estudiar con cierto detalle estas minas; las consideré básicamente una réplica o más bien una explotación en miniatura de Las Médulas. Sin embargo ya en aquella época había indicios suficientes para sospechar (así lo hice constar yo  en 1988), que en Castropodame hubo algo más que una copia de lo realizado en Las Médulas.

Hoy día está fuera de toda duda que la explotación se centró no sólo en digamos tierras sueltas (yacimientos secundarios) si no también y sobre todo en diques de cuarzo, que son los que tiene mayor contenido en oro. Las labores de extracción del oro que está en finísimas partículas ( difíciles de ver a simple vista) en el cuarzo requería  entre otros procesos ,  dos que están muy bien reflejados en los restos arqueológicos. Por un lado el machaqueo del cuarzo aurífero que dio lugar a la aparición de más de un centenar de morteros que se localizan en el entorno de la explotación, ( La Encinal, Llamillas, Villar ) y también en el lugar donde se asienta el actual núcleo urbanizado. En el momento de redactarse estas líneas el número de ejemplares hallado en el casco urbano supera los 60 y en el entorno de la explotación los 50. Hay que puntualizar que el extremo SO del núcleo urbano actual está   a escasos 100 metros de una de las zonas de evacuación de los estériles (paraje de Nogaleas).

Por otra parte el producto resultante del machaqueo del cuarzo aurífero, requería un posterior tratamiento que era la molienda o trituración para reducirlo a una especie de “harina” de la que incluso habla Plinio el Viejo (PLIN.Nat.33.66-78) . Roberto Matías Rodríguez y Maurilio Pérez González publicaron en 2008 ( Cuadernos de Filología Clásica. Estudios Latinos); publicaron en 2008 una traducción de los  textos latinos que es la que yo conozco. La molienda se hacía obviamente con “piedras de molino” que son ,insisto, en general de granito y excepcional mente de arenisco o pudinga.

Desde hace muchos años he intentado llevar un rudimentario registro de los hallazgos de estos ejemplares, indicando lugar y fecha de aparición. No obstante un recuento detallado es imposible

Los morteros ( que hace unos 30 años ni siquiera en algunos centros de investigación y enseñanza de primer nivel se conocían), tienen unas características que los hacen inconfundibles. Hay publicaciones al respecto. Son rocas  de un tamaño aproximado de un balón de fútbol , cuarcitas en general y que muestran uno o varios ”hoyos” con una características tales que resulta evidente que se hizo a base de machacar “algo “en las mismas. He aquí una imagen de dos de los últimos localizados, precisamente en el entorno de La Encinal gracias a la labor de F. Arias Ferrero.

        Fig.-12. El ejemplar de mortero hallado por F. Arias Ferrero, en el entorno de La Encinal Allí se dejó tras hacer esta foto.

         Fig.-10. Dos de los últimos ejemplares localizados de morteros de machaqueo o impacto. Se hallan en el paraje conocido como La Encinal y su entorno.

        Junto a estos morteros (de impacto) se hallan las otras curiosas muestras rocosas citadas que presentan el típico aspecto de “piedras de molino”.  Su diámetro es de unos 50 cm. y su espesor en general menor de 20 cm. También están perfectamente documentas y son en general de granito, pero hay asimismo algunos ejemplares que son de pudinga o micro pudinga quizá.

        Lógicamente estas piedras de granito aparecen de modo abundantísimo también en las casas de Castropodame . En realidad hay más fragmentos de estas piedras de granito que de los morteros. La explicación parece sencilla. Al romper esas “piedra de molino” se obtenían multitud de fragmentos todos aptos para la construcción. Con los morteros el asunto es diferente. Son difíciles de romper en fragmentos aptos para la cantería y por ello cuando se colocaban en las construcciones en general se colocaba la pieza entera.

         Fig.-11. Fragmente de una “piedra de molino” de granito en este caso, en la pared de una casa de Castropodame.


      Aunque desde hace muchos años me di cuenta de la presencia de estas rocas graníticas (en general como hemos visto), no les presté tanta atención como como a los morteros de impacto o machaqueo. No obstante y al igual que con los morteros de  machaqueo si he recopilado diversos datos ( fotografías sobre todo).

     Parece muy razonable suponer que el actual núcleo habitado de Castropodame fue en sus orígenes un taller o un conjunto de talleres donde se procedía al laboreo del cuarzo aurífero. Por ello aparecen aún 20 siglos después tantos ejemplares de morteros y molinos en las paredes de sus casas y huertos. Otro asunto que cabría considerar ( pero ahora no toca); es si en época romana hubo más asentamientos, lo que parece bien claro que así fue, pero como digo este es otro tema.

     Por lo que respecta al origen de las rocas que servían para fabricar los molinos de fricción de granito; parece bien claro que hay que situarlo en el Monte Arenas. Francisco Arias Ferrero tiene ya prácticamente localizado el lugar donde se ubicaban las canteras.

      

 Queda pendiente de localizar la procedencia de los ejemplares que son de pudinga, pero este es asimismo un asunto pendiente. Por lo que respecta a los morteros de machaqueo las rocas cuarcíticas abundan en La Encinal y también el subsuelo de donde se asienta actualmente el núcleo habitado de Castropodame. Es mas en algunos casos ( en la zona donde se halla asentado Castropodame) hay rocas que no son de aspecto anguloso (como las de  Llamillas- La Encinal y entorno) ; si no redondeadas. Pues bien también en estas rocas también hay morteros, no tan abundantes eso si como en las angulosas. Esta es otra razón más para sospechar que el origen del actual caso habitado de Castropodame fue un primitivo asentamiento dedicado al laboreo del cuarzo aurífero.



       

      

          No quiera finalizar sin agradecer tanto a Roberto Matías, como a Francisco Arias Ferrero, sus comentarios a este artículo y por ultimo me gustaría plantear una pregunta. Si en la época romana no había lupas de ningún tipo; ¿ cómo sabían los “geólogos” de entonces donde se hallaba el oro?. Francisco Arias Ferrero que ha pasado muchas horas estudiando los fragmentos de cuarzo de las minas de Castropodame, me dice que con cierta práctica es posible “intuir” donde hay mas posibilidades de hallar oro. En las rocas de cuarzo que son “más sucias”; es decir que no son totalmente blancas si no que presentan incrustaciones rojizas o anaranjadas más o menos evidentes a simple vista. Yo como apenas me he molestado en romper piedras de cuarzo en busca de oro, no puedo opinar al respecto.


Castropodame, 30 de Enero de 2021

                                    D. Rogelio Melendez Tercero, geólogo, miembro del INGEMI (grupo multidisciplinar de investigación geológica y minera dependiente de la Asoc. Mineralógica Aragonito Azul) e investigador científico.

 

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