domingo, 12 de abril de 2020

LAXE, LA PLAYA DE LOS CRISTALES, GALICIA BONITA



Playa de los cristales, Laxe, A Coruña, Costa de la Muerte.


Esta entrada del blog no es precisamente un clásico de nuestras aventuras minerales, pero si tiene su gran importancia por tratarse de una bella playa denominada “de los cristales”. Ese nombre es técnicamente erróneo porque sabemos que realmente son vidrios, puesto que el mar fue un vertedero donde arrojaban entre otras cosas miles de botellas de toda condición. El mar en su magnánima gratitud las devolvió desmenuzadas en pequeños tesoros pulidos y brillantes para gozo de la humanidad. 

Por la prohibición y el sentido común para preservar este fenómeno, ¡no se pueden llevar cristales de recuerdo de esta playa!

He elegido el relato de la Wilki, donde Plinio nos adorna el descubrimiento del vidrio.

Plinio el Viejo (siglo I), en su Historia Natural, cuenta que unos mercaderes que se dirigían hacia Egipto para vender natrón (carbonato de sodio), se detuvieron para cenar a orillas del río Belus, en Fenicia. Como no había piedras para colocar sus ollas, decidieron utilizar algunos trozos de natrón. Calentaron sus alimentos, comieron y se dispusieron a dormir. A la mañana siguiente vieron asombrados que las piedras se habían fundido y habían reaccionado con la arena para producir un material duro y brillante, el vidrio.

Esta bonita playa se encuentra en pleno centro de la costa de la Muerte, en un precioso pueblo pescador llamado Laxe, nombre de origen celta “losa o piedra plana”. En realidad, su nombre en gallego tradicional sería Lage, aunque la política lingüística política tratando de huir del castellano lo nombra con X, en castellano es Laje.

La llamada para sus moradores gallegos “A costa da Morte” empieza en Finisterre y llega hasta Malpica de Bergantiños. En leyendas ya desde el siglo XVI son desgraciadamente famosas estas costas por los numerosos naufragios y desgracias de sus pobladores que viven de cara al mar en estos peligrosos y espectaculares acantilados. aunque para los griegos y romanos lo denominaban así porque era el confín del mundo, era el lugar donde "muere" el sol y la morada del alma de los difuntos

Existe una Asociación creada para dar a conocer estas joyas de la naturaleza y facilitar la información para poder recorrer la denominada Ruta de los Faros que va llevando a los senderistas al borde de toda esta costa, también en cualquier pueblo de esta zona te indicarán las diversas rutas con precisión para disfrutar de esta belleza salvaje y relajante.



        Como si de golosinas se tratasen la imagen posterior e inferior nos muestran la variedad de tamaños y el colorido de los vidrios fragmentados que han sido erosionados por el vaivén de las olas a través de los años, verdes con distintas cromáticas, blancos, marrones y en menor medida azul tapizan esta pequeña  y bonita cala gallega.

Cada marea revuelve y remoja estas semi joyas que el secarse pierden algo de la magia y del brillo temporal ya que la erosión le da una patina mate.

    También acompañando a estos vidrios se pueden encontrar fragmentos de cerámica y ladrillos, restos de bivalvos  y gasterópodos  y también clastos de cuarzo de los bloques de granito  meteorizados por el mar y las inclemencias del tiempo, en estos bloques de granito  se pueden observar piritas cúbicas acompañando a micas y ortoclasa.

Algas, caracolas, piedras y cristales en armonía y symbiosis perfecta.

Bonita perspectiva.

A costa da Morte aún con su mar dormido.
  

Pequeña pero con mucho que decir.

Algún alma enamorada dejó su mensaje escrito en cristal.

Bonito collage de cristales

      

          Cualquier recodo y oquedad sirve para que sirvan de recipiente de recogida de estos vidrios multicolores,



Vuelta para nuestra tierra el Bierzo.

      Las vistas son maravillosas,  que sitio más mágico, Galicia, Galicia mía, cuanta paz me das, cuanto me llenas el corazón, y además, acompañado con la persona mas importante de mi vida, me hace olvidar mis piedras , mis rocas, mis minerales, en definitiva me ocupo de lo importante de esta vida intentar ser feliz, ESPÉRAME QUE VOLVERÉ con aquellos que también quiero.

Laxe, pequeño puesto pesquero al anochecer

Así son las cosas y así se las hemos contado


lunes, 30 de marzo de 2020

PALAZUELO DE LAS CUEVAS (ZAMORA). VARISCITAS, TURQUESAS, WAVELLITA, STRINGITA,


Turquesa, wavellita, variscita, Palazuelo de las Cuevas, San Vicente de las Cabezas, Zamora.

En Este reportaje vamos a incluir  un pequeño artículo de Jaime Tello García escrito en 2017 y otros datos de la Wilki para dar a conocer un poco más a uno de los pueblos Zamoranos de la Comarca de Aliste y de la variscita.

Jaime Tello lo describe así:

Qué tendrá la provincia de Zamora que tanto me fascina. , los más escondidos y al tiempo los que mejor han conservado sus muros frente al éxodo rural y al ansia transformadora de ese mundo moderno, urbano, que todo lo toca con su barita destructora. Comarcas como el Sayago, Aliste o Sanabria, son algunas de las más fascinantes y misteriosas de la península, tierras despobladas y casi vírgenes. En una de esas comarcas, el Aliste, tierra perdida y mágica a los pies de la legendaria Sierra de la Culebra, abundan los pueblos pequeños, aldeas remotas, casi sin gente, remansos del sabor genuino de las viejas aldeas rurales que en el siglo XXI se han convertido en museos al aire libre de arquitectura popular, de piedra y entramado, de mampostería y, en ocasiones, de ladrillo y adobe. Pueblos iluminados por un cielo de color azul intenso, en fuerte contraste con los bosques y los campos que jalonan las sierras y los valles que se suceden en las tierras alistanas. Y uno de ellos es Palazuelo de las Cuevas.

           Palazuelo son dos pueblos en uno, dos núcleos urbanos separados por el cauce exuberante del río Aliste y sus alamedas. Pertenece al municipio de San Vicente de la Cabeza, y apenas alcanza los 130 vecinos censados. Sin embargo, cuenta con un casco urbano excepcional, con un sector en la margen derecha enriscado sobre el cerro, en el que destaca la Iglesia y sus calles en cuesta y numerosas perspectivas sobre el entorno; y otro sector, el de abajo, junto al bello puente y el cauce del río, un entorno de piedra, de casas de baja altura, muchas de ellas abiertas, cuyas fachadas se pierden por sus largas calles. Un entorno excepcional en una comarca emocionante.”


En Palazuelo se ha localizado variscita (en las "Cercas  y el Teso del Diablo"), fosfato de aluminio hidratado que raramente aparece en forma de cristales, haciéndolo en masas compactas o formando agregados nodulares o botroidales. Su color varia dentro de distintos tonos de verde y su textura y dureza media permiten su utilización como piedra ornamental, e incluso semipreciosa (gema). La explotación de mineralizaciones de variscita, se hizo desde antiguo para la elaboración de abalorios. Desde el punto de vista geológico se presentan asociadas a los materiales silicios de la serie volcano-sedimentaria silúrica del Sinforme de Alcañices. Se trata de materiales siliciclásticos depositados en un medio marino, con intercalaciones de calizas, cherts bandeados, cuarcitas y niveles epiclásticos.
 
         El nombre deriva de "Variscia" la antigua denominación latina de la ciudad de Vogtland, Sajonia (Alemania) donde fue descrito el mineral por primera vez en el yacimiento de Messbach.

No es el Valle de los Caídos.

Nos encaminamos hacia el indicio de variscitas.

Comienza la cosecha.

Nuestras socias tienen una rara habilidad para conseguir buenas piezas.


      Terminada la jornada de recogida de muestras nos dirigimos al pueblo a comer.

      Otro punto de interés mineralógico e histórico visitado, sin duda nuestras expectativas estaban cubiertas ya que pudimos recoger un variado muestrario de variscitas, wavellitas y turquesas.

Bernardo, biólogo y miembro del INGEMI cambiando impresiones con Ricardo, socio que vino desde Galicia.
     Los nubarrones nos perseguían y se avecinaba la tormenta perfecta, así que nos debíamos de dar prisa, aun así nos pillo una ráfaga de lluvia y granizo que nos obligó a  buscar refugio además del intenso frío que había..

Adrian, Jose Luis y Juan
    Llegados al pueblo nos dirigimos al Bar Oasis regentado por Inés y le pedimos si podíamos comer en su establecimiento, a partir de ese momento todo fueron facilidades y atenciones por su parte, nos acondicionó el  pequeño pero acogedor comedor  y atizó la estufa  pues el frío era palpable en algunos de los miembros de Aragonito.


      Ya en el comedor nos apresuramos a dar buena cuenta de las viandas y comentando la jornada mañanera. Inés nos comentaba que en su establecimiento también  pernoctaban mineros y encargados de la cantera de pizarra que ahora esta cerrada y que durante algunos años dio vida al pueblo de Palazuelos de las Cuevas y alrededores, la próxima vez que visitemos Palazuelos le encargaremos a Inés la comida ya que tiene fama de buena cocinera.



     Estábamos tan a gusto que no queríamos levantarnos, ese café después de comer y la agradable compañía de todos  nos amilanó, pero como el camino no acababa  aquí,  debíamos iniciar la marcha hacia nuevos indicios que nos llevarían a las canteras de pizarras de Rio Frío de Aliste y que en un próximo reportaje comentaremos.

Wavellita





Verdaderamente no importa la calidad de las piezas, solo el momento y la gente que te acompaña.
Wavellita, Palazuelo de las Cuevas, Zamora

Wavellita









El que busca siempre encuentra















       Muestras de Variscitas con distintos hábitos y cromáticas, las alteraciones de este fosfato de aluminio le dan cromáticas de verdes intensos como el de la imagen de abajo. 

Variscita con formas esferoidales








 Sobre matriz de roca la variscita muestra una costra de 3mm que tapiza la misma.














Otro fragmento con patinas y costras de apenas 0.5mm

     Entre los escombros y restos de antiguas exploraciones se pueden encontrar muestras muy estéticas y de calidad expositiva, el trabajo de limpieza mejorara en gran medida el aspecto inicial que se muestra en la imagen de abajo

Variscita

Agregados esferoidales de pequeño tamaño



Así son las cosas y así se las hemos contado